Pedro acudió a visitarnos porque había sufrido en su vehículo un accidente de tráfico en una carretera secundaria, ocasionado por el cruce repentino de un perro en la vía, lo que le obligó a girar bruscamente para esquivarlo y chocar contra una señal de tráfico que se encontraba en la calzada. Su pareja que iba como ocupante y el conductor tuvieron que ser conducidos por un ambulancia al servicio de urgencias más cercano y ser asistidos de sus lesiones, interviniendo los agentes de policía que levantaron el correspondiente atestado.

accidentes de trafico provocados por animales en MálagaA pesar de que Pedro tiene suscrito un seguro a "todo riesgo", su compañía declina hacerse cargo de los daños materiales del vehículo y de las lesiones personales, motivo por el cual, tras haber estudiado su caso tenemos que iniciar las correspondientes acciones judiciales contra su propia compañía.

En este caso el perro que se cruzó en la carretera no tenía dueño, que sería en última instancia el primer responsable de los daños y lesiones, motivo por el cual accionaremos contra la propia compañía del lesionado al tener suscrito un seguro con cobertura de daños y lesiones propias.

En caso de que el perro hubiera accedido a una autopista de peaje, el tratamiento sería distinto, pues la propia concesionaria de la autopista sería responsable al tener la obligación de mantener la vía en excelente estado para la circulación de los vehículos que transitan la misma.

Así lo han declarado numerosas Sentencias entre las que podemos destacar la reciente Sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña de 6 de julio de 2016, que reproducimos literalmente:

 

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1. A propósito de accidentes similares en autopistas de peaje -bien que casi siempre producidos por la presencia de animales salvajes en la vía- esta misma Audiencia Provincial se ha pronunciado en ocasiones anteriores en términos que conviene recordar. Entre otras:

- La sentencia de esta misma sección de la Audiencia Provincial de A Coruña de 10 de mayo de 2013 (ROJ : SAP C 1393/2013) dice que " teniendo establecido el , sobre autopistas en régimen de concesión, la obligación del concesionario de conservar la vía en perfectas condiciones de utilización, con obligación de suprimir las causas que originen peligrosidad para los usuarios de la vía, siendo competencia de dicha concesionaria la conservación de los tramos de autopista correspondientes; estimamos que, acreditado el daño sufrido por un usuario de una autopista de peaje por la presencia de un animal salvaje y de que la relación jurídica entre usuario y concesionario debe calificarse como un contrato atípico, a través del cual y mediante el pago del peaje, la empresa concesionaria viene obligada a garantizar a éste una circulación fluida, rápida y sin riesgo de ningún tipo, en cuanto se espera que el concesionario los haya eliminado, de tal modo en tales supuestos, a la concesionaria de la autopista le compete la acreditación de haber agotado la diligencia exigible o la suficiencia de las medidas técnicas adoptadas para garantizar la seguridad de los usuarios de la vía, en condiciones de normalidad recayendo en ella la obligación de suprimir las causas que originen peligrosidad a los usuarios ya que la doctrina jurisprudencial ha establecido un mayor rigor de la culpa o negligencia ( art. 1104 CC ) debiendo acreditar el agotamiento de la diligencia debida para la evitación del riesgo, a la hora de la adquisición de todas las medidas adecuadas o convenientes para evitar el suceso, la realidad de que el mismo fue imprevisible, insuperable, y en definitiva fortuito, para evitar la responsabilidad de dicha concesionaria. En suma, la existencia de un peaje determina que el conductor usuario de la autopista confíe en que la misma se encuentra en las más perfectas condiciones para la circulación, incumbiendo al concesionario la adopción de las medidas oportunas para su mantenimiento en perfectas condiciones de seguridad. El Tribunal Supremo al respecto tiene declarado (sentencia de fecha 5-5-1998 ), que hasta tanto el concesionario de autopista no agote las debidas diligencias, el suceso producido no se puede reputar imprevisible, insuperable o irresistible y fortuito, debiendo asumir la concesionaria el riesgo de la explotación en tales supuestos de falta de justificación de agotamiento de todas las diligencias. La parte demandada no acreditó en modo alguno que la concesionaria hubiere agotado la diligencia exigible en relación con la evitación de los daños que nos ocupan, su falta de acreditación debe determinar necesariamente que se atribuya a la misma la culpa determinante del resultado. No cabe por otra parte estimar que concurra culpa en el conductor del vehículo propiedad del demandante al no percatarse de la presencia del jabalí, cuando en atención a las circunstancias concurrentes, tamaño del animal, hora nocturna, y al principio de confianza, no puede estimarse que fuera fácilmente perceptible, debiendo en consecuencia alcanzar éxito la acción ejercitada".